Puerperio: qué es, fases, cambios físicos y emocionales

El puerperio, cuarentena o resguardo, son los nombres que se refieren al período post-parto, en el que la mujer se recupera de las modificaciones sufridas durante la gestación. Éste se inicia inmediatamente después del nacimiento del bebé y dura, aproximadamente, de seis a ocho semanas.

Puerperio

Etapas del puerperio

Inmediato: se produce justo después de la salida de la placenta y dura hasta 2 horas.

Mediato: se produce a las 2 horas hasta, aproximadamente, 10 días después del parto.

Tardío: ocurre a partir de 10 días hasta 45 días después del parto.

Puerperio alejado: 45 días hasta los 60 días después del parto.

Durante todo el parto, el cuerpo de la mujer pasa por una serie de transformaciones, incluso, de carácter emocional. Por eso, la mirada atenta y el apoyo de la familia es muy importante en todas las fases del período.

¿Qué sucede en el cuerpo de la mujer?

Es en la etapa de puerperio que el cuerpo de la mujer va retornando a las condiciones anteriores de la gestación. Todos los órganos que han sufrido cambios para hacer espacio para el crecimiento del útero vuelven a su lugar habitual.

En este sentido, las principales transformaciones que se producen durante el puerperio son las siguientes:

El útero

En el post-parto, se produce la caída de los niveles de estrógeno y progesterona. Con esto, el útero comienza a volver a su tamaño normal, con una disminución de alrededor de un centímetro por día.

En esta fase, la mujer puede sentir algo de molestia abdominal, especialmente cuando está dando el pecho.

Hemorragias

Con el útero retorciéndose para volver a la normalidad, se produce sangrado. Y, especialmente en los primeros días, el flujo es intenso, con sangre de color rojo, similar al de la menstruación. Pero, con el pasar de los días, el flujo disminuye y la sangre se vuelve más clara.

Columna

La columna, que se ha desplazado durante el embarazo debido al crecimiento uterino, y también para compensar el centro de gravedad de la mujer, va volviendo a su estado natural durante el puerperio.

No por casualidad, muchas mujeres terminan sintiendo dolores en la espalda en este período post-parto. Esto suele ser intensificado debido a los cuidados de la madre con el bebé (sujetar el cuello, dar el pecho, el baño, cambiar pañales, etc.).

Tetas

En el puerperio, las tetas están más hinchadas y doloridas, debido a la producción de leche. Pero, la buena noticia es que la mejora de los síntomas se produce precisamente a través de la lactancia.

Área íntima

Después de tener el bebé, independientemente del tipo de parto, es normal que la mujer note su vagina más dilatada e hinchada en los primeros días post-parto.

Las mujeres que tuvieron un parto con episiotomía (corte entre la vagina y el ano), en especial, suelen sentir dolor y molestias en esta zona.

Incontinencia urinaria

Puede ocurrir, aunque no es regla, incontinencia urinaria, o sea, el deseo repentino de orinar sin que sea posible controlarlo.

Este cuadro puede durar hasta tres meses, pero también puede ser controlado con la ayuda de ejercicios que fortalecen la musculatura del periné.

Vientre

El abdomen no “disminuye de la noche a la mañana”, va volviendo a la normalidad poco a poco. Y esto puede hacer que la piel quede flácida.

Vale recordar que, durante el puerperio, la lactancia es una gran aliada de la madre. La succión estimula la liberación de oxitocina, hormona que, entre otros puntos, ayuda a la mujer a volver a su forma física después del parto.

Cambios emocionales

En el puerperio, se producen muchos cambios emocionales, principalmente por cuenta de los cambios hormonales. Pero, también, es en esa etapa en que la mujer se está descubriendo como una madre, y eso genera un complejo de emociones.

Algunos de los cambios que pueden ocurrir en el puerperio, desde el punto de vista emocional, son:

La inseguridad, el miedo de “no darse cuenta” y tristeza

Además de las alteraciones biológicas procedentes de los cambios hormonales bruscos, el propio hecho de ser madre es marcado por cambios radicales. Tanto desde el punto de vista psicológico, como del social.

Existe, entonces, una verdadera adaptación de la mujer a este nuevo papel y una necesidad de “reorganización en la rutina”.

Con el nacimiento del bebé, la mujer siente un repentino aumento de responsabilidad. Después de todo, se convierte en la referencia de una persona indefensa, sufre privación de sueño, se siente cansada, se da cuenta de los cambios físicos, entre muchos otros puntos.

En esta fase, puede haber ataques de llanto, ataques de ira, noches sin descanso y muchas dificultades de adaptación a la nueva rutina que un bebé requiere (baños, lactancia, identificación del llanto, etc.). Pero, esta tristeza tiende a desaparecer por sí misma y no generalmente no se asocia con un cuadro de depresión post-parto.

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